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La Eliminación de BPCs

El método más efectivo de destrucción de los Bifenilos policlorados es la incineración en instalaciones especializadas. Un 99.999999% del contaminante es destruido. Durante la combustión a altas temperaturas se generan productos inofensivos, principalmente CO2, H2O y HCI. El ácido clorhídrico es recopilado y utilizado en la industria.

Ante la posibilidad de que a temperaturas elevadas se produzcan más toxinas, las plantas de tratamiento de TREDI han sido equipadas con un sistema de disminución de temperatura por contracorriente de agua. Este sistema es tan eficiente que reduce la temperatura de la cámara de 1140ºC a 90ºC en menos de 1 segundo, impidiendo la formación de estas sustancias. PECSIE, la filial de TREDI a cargo de los procesos de Ingeniería, efectúa todos sus diseños manteniendo al medio ambiente y la seguridad de los trabajadores y de sus familias como prioridades.

La destrucción mediante oxidación térmica de los BPCs tiene varias facetas:

La primera es la destrucción de fluido y sólidos pequeños (balastros, capacitores, tierra, etc.) utilizando un incinerador rotatorio a través del cual el fluido contaminante se dosifica al interior del horno para mantener una combustión constante.

La segunda es la destrucción de sólidos de mayor tamaño (transformadores) utilizando un incinerador estático donde entra el equipo y es sometido a altas temperaturas para lograr la disociación de la molécula de BPC.

La tercera consiste en el arrastre por disolvente de los BPCs que se encuentran en la superficie de los metales del núcleo de los transformadores utilizando percloroetileno. Se colocan los núcleos (espiras de alambre de cobre y carcasas) dentro de autoclaves donde se produce vacío. El percloroetileno que se encuentra en el fondo se evapora, condensándose en el techo del autoclave y cayendo sobre el material contaminado, limpiando poco a poco el BPC. Posteriormente se incinera el fluido y los metales se reciclan.