PRUEBA SIMPLE PARA CLORO
En lugar de basarse en la apariencia o densidad, una prueba para determinar la presencia de cloro puede ser practicada.
a) Caliente una punta limpia de un cable grueso de cobre (preferiblemente con un diámetro de 2 a 3 milímetros) en una llama azul pálida.
b) Si el alambre inicialmente está limpio, no habrá coloración de la llama hasta que el cobre alcance el rojo vivo, momento en el cuál aparecerá un tono naranja.
c) Permita que el cable se enfríe ligeramente por debajo del rojo vivo; luego sumérjalo en la sustancia química desconocida y vuelva a calentarlo.
Puede haber una llama amarillo brillante y humeante, pero en tanto el cobre se aproxima al rojo vivo, la presencia del cloro será indicada por una coloración verde brillante (el amarillo debe haber desaparecido a esta altura) mientras reacciona con el cobre para producir iones en la llama.
Cuando los BPCs se descomponen a altas temperaturas, se producen gases que contienen altas proporciones de ácido clorhídrico. Este es un químico irritante y corrosivo. La prueba de cloro anteriormente descrita no es infalible. Sin embargo, usualmente basta con distinguir entre los hidrocarburos clorados y otros tipos de aceite (mineral, vegetal, silicón, grasas o ceras).
Si estas pruebas resultan positivas, el material debe ser tratado como BPC líquido, pero la composición del BPC líquido sólo puede ser determinada por medio de un análisis de laboratorio.
Estas pruebas pueden ser llevadas a cabo en alguno de los laboratorios que prestan este servicio. |